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Itinerarios de Rutas a Caballo de 1 Día

A continuación encontrarás itinerarios detallados de nuestras rutas a caballo de 1 día de duración.

Comenzamos todas nuestras rutas a caballo con una breve reunión en el Centro Ecuestre Cortijo Las Minas, momento en el que hablamos de su experiencia previa montando a caballo y emparejamos a los jinetes con sus caballos.

Cuanta más información nos puedas dar a la hora de hacer la reserva más fácil será nuestro trabajo en asegurar que cada participante monte el caballo más adecuado para su experiencia, confianza, personalidad, talla etc.

Necesitamos saber, sobre todo, la experiencia que has tenido montando a caballo en cualquier lugar del mundo, y en cualquiera de las disciplinas ecuestres. También pediremos altura y peso de cada jinete. Sobre todo queremos saber cualquier tipo de experiencia negativa que pueda haber ocurrido, como caídas, accidentes etc. Además debemos conocer, antes del comienzo de la ruta a caballo, si algún participante padece problemas de salud que puedan influir en el normal desarrollo de la misma. Por ejemplo, problemas cardiovasculares, alergias, asma, operaciones recientes etc. Como en estas rutas a caballo pararemos a comer, es conveniente saber si alguien tiene necesidades dietéticas especiales. Por último, como requisito de nuestra Póliza de Asistencia estamos obligados a identificar a toda persona antes de que monte a caballo, por esto pedimos ver su DNI o Pasaporte.

Nos reservamos el derecho de variar el itinerario de estas rutas a caballo en cualquier momento, por cualquier motivo. Normalmente nos acogemos al programa elegido lo más exactamente que podemos, pero puede haber circunstancias fuera de nuestro control que puedan exigir modificaciones en la ruta (ejemplo: fuertes lluvias, inundaciones, incendios forestales, obras públicas etc...) o cambios en los establecimientos que utilizamos para almuerzos, cenas y refrescos (cambio de propietario, alteración de precios, obras y reformas etc...).


RUTAS A CABALLO DE UN DÍA ENTERO

Ruta 1: Centro Ecuestre Cortijo Las Minas – Pantano de Iznájar (Picnic)

Salimos del Centro Ecuestre Cortijo Las Minas y cruzamos un poco de campo abierto y olivares. Bajamos a un hermoso valle que seguimos por un camino fácil y llano en su mayor parte. Un sitio muy bueno para un poco de trote y galope.

Este lugar es verde y fresco, hay sombras y abundante vegetación. Es muy raro cruzarse con alguien.

Siguiendo la ruta, llegamos a un puente sobre el arroyo, el cual cruzamos, y, subiendo, podemos trotar aunque el camino sea de piedra.

Veremos a nuestro alrededor muestras en las piedras de excavaciones antiguas y, por el color púrpura de la roca, deducimos la existencia de unas antiguas minas de hierro.

Pasamos por encima de una loma donde se divide el camino, podemos escoger muchas variaciones de ruta aquí.

Pasaremos por una zona de bosque mediterráneo de las que quedan pocas, nos pararemos a la sombra de una encina gigantesca para tomar agua o un refresco. Aquí, en invierno, nos hemos resguardado en más de una ocasión de tormentas de granizo y lluvia. Este lugar se llama el Llano de las Yeguas.

Salimos del bosque y nos encaminamos a Villanueva de Tapia. Bajando este camino, encontramos un sitio donde parar un rato y dejar que los caballos beban en el río.

A un kilómetro estaremos a las afueras del pueblo. Nos desviamos cuesta arriba subiendo un camino bien empicado a galope, así se cansan menos los caballos. Llegamos a la ladera de una colina con preciosas vistas, mucho campo abierto y olivares. Aquí podemos trotar y galopar. Pasado un Cortijo Grande nos desviamos nuevamente, con cuidado de no despistarnos porque, tras un campo de alcachofas, debemos girar a la izquierda o perderemos el camino. Posteriormente bajaremos entre algunas casas de campo y cruzaremos el río que corre a nuestros pies.

Durante un kilometro, seguiremos por una carretera pasando algunas casas y un antiguo molino de agua, El Molino del Conde. Un poco más adelante, nos desviaremos otra vez, y podremos galopar cuesta arriba ya que el carril que seguimos tiene poco transito. Campo a través, pasando otro antiguo molino en mucho peor estado, desembocaremos al Arroyo del Cerezo, desde aquí cruzamos el río, ya ancho pero poco profundo y tras subir una cuesta nos encontraremos junto al Pantano de Iznájar.

Dependiendo del tiempo y de la cantidad de agua que tenga el pantano en el momento de la ruta a caballo buscaremos un buen sitio donde parar, atar a los caballos para que puedan pastar, y nosotros hacer un picnic a la sombra de un olivo o al sol con los pies metidos en el agua. El coche de apoyo traerá la comida, las bebidas y algún artículo más que sea necesario.

Tras un largo descanso para jinetes y caballos partiremos de nuevo. Por un camino poco transitado culminaremos la cima desde la cual echaremos un último vistazo a los colores azules y verdes del Pantano de Iznájar.

Descendiendo, llegaremos a una zona que es paradero habitual de  distintos tipos de aves rapaces. Es muy frecuente ver milanos, águilas perdiceras, primillas y otras aves sobrevolando los sembrados de cereales.

Bajando por un camino hasta el fondo del valle donde cruzaremos un arroyo, pasaremos por el lado de algunas casas de alojamiento rural como Cortijo Las Olivas, y Casa Pino Solo. Siguiendo un hermoso sendero entre olivos, almendros y membrillos, saldremos, una vez más, a la carretera que lleva a Villanueva de Tapia. Descansaremos junto al arroyo, cerca del camino, donde los caballos encuentran la hierba y las cañas de esta zona muy apetitosas.

Nuestra ruta continua por una pendiente bastante fuerte, a veces, nos bajamos de los caballos para aliviar el peso de sus lomos, y llegamos al pueblo de Villanueva de Tapia.

Cruzamos por las afueras del pueblo, y subimos por la calle principal hasta una fuente donde beben los caballos.

Es normal, en esta parte del mundo, ver a caballos y jinetes por las calles de los pueblos y ciudades.

Los caballos no se asustan del tráfico en absoluto y, los ciudadanos son, en general, respetuosos con ellos.

Una vez han bebido los caballos, salimos por la parte alta del pueblo a un camino de tierra que nos lleva por una fuerte pendiente cuesta arriba, aquí solemos galopar. Desde la cumbre del camino podremos disfrutar de unas preciosas vistas desde el pueblo de Villanueva de Tapia hacia la Sierra Nevada. Descansaremos un rato a la sombra de un olivo, tomaremos agua y refrescos y dejaremos que los caballos se recuperen de la cuesta arriba.

A partir de aquí el camino es más fácil.

Seguiremos por unos olivares en trote y galope hasta encontrar la carretera comarcal que va de Villanueva de Tapia a Archidona, la cual cruzamos y, bajando otro olivar, nos desviamos por el cauce de un arroyo. Aquí el terreno es blando y arenoso y es el sitio ideal para galopar un rato. Seguidamente nos encontraremos en el paraje de Los Palomos y, siguiendo una realenga, encontraremos otra recta de casi 2 kms donde dar rienda suelta a los que todavía les queda energía para galopar, aquí hemos hecho algunas buenas carreras.

¡Ánimo! ¡Ya falta poco!

Bajando por un camino vecinal, y pasando la finca vecina de Galván, donde observamos yeguas y potros sueltos en el campo, llegaremos a nuestro destino por un tramo de carretera antigua: Centro Ecuestre Cortijo Las Minas.


Ruta 2: Centro Ecuestre Cortijo Las Minas – Ventorros de la Laguna (Bar/Restaurante)

Partimos de Centro Ecuestre Cortijo Las Minas por el mismo camino que en la Ruta 1.

Salimos del Centro Ecuestre Cortijo Las Minas y cruzamos un poco de campo abierto y olivares. Bajamos a un hermoso valle que seguimos por un camino fácil y llano en su mayor parte. Un sitio muy bueno para un poco de trote y galope.

Este lugar es verde y fresco, hay sombras y abundante vegetación. Es muy raro cruzarse con alguien.

Siguiendo la ruta, llegamos a un puente sobre el arroyo, el cual cruzamos, y, subiendo, podemos trotar aunque el camino sea de piedra.

Veremos a nuestro alrededor muestras en las piedras de excavaciones antiguas y, por el color púrpura de la roca, deducimos la existencia de unas antiguas minas de hierro.

Pasamos por encima de una loma donde se divide el camino, podemos escoger muchas variaciones de ruta aquí.

En el cruce giramos a la derecha.

Los caballos aflojan la marcha intuyendo una ruta más larga de lo esperado. Pasamos por un precioso paisaje de bosque mediterráneo, encinas verdes y tierras muy rojas. Al llegar a una explanada, paramos a la sombra de unos árboles a tomar un refresco, un poco de agua, algo de picar o fruta y, sobre todo, a descansar las piernas y los asientos de los jinetes y los dorsos de los caballos. A partir de aquí, salimos del bosque a un paisaje completamente distinto, a campo abierto con sembrados de cereales, olivares, llanos de melones y girasoles entre los cuales podemos pasear rodeados por el silencio. En este paraje es frecuente avistar un ave rapaz sobrevolando el terreno en búsqueda de presas.

Continuando la ruta, y a poca distancia, llegamos a un cortijo en ruinas donde se divide el camino.

En este punto, y en función de las exigencias, la experiencia y la habilidad de los jinetes podemos elegir una de las siguientes opciones:

Opción 1: Dificultad baja – para todos los niveles

La Campiña:

Seguimos por los campos de sembrados, rodeando cultivos y teniendo cuidado de no pisar cosechas o dañar plantas y árboles.

En verano podemos galopar a lo largo de varios kilómetros de rastrojos en terrenos suaves y blandos debajo de los cascos de los caballos. En invierno es más aconsejable quedarnos en el camino.

Llegamos a otro cortijo donde el camino pasa entre almendros, membrillos y nogales, alguna que otra fruta se apunta al viaje a caballo, y continuamos hasta que llegamos a una torre antigua donde hay un nacimiento de agua y un abrevadero. Aquí paramos a descansar otro rato y a reponer fuerzas.

Opción 2 Dificultad Alta – solo para jinetes muy experimentados

La Loma:

Giramos a la izquierda y pasamos por un sendero entre sembrados, bajando una cuesta para subir un tramo largo y empinado a través de olivares, entonces galopamos para ayudar a los caballos en el esfuerzo.

Pasamos por la Casa Rural Cortijo El Almendrillo, y subimos un poquito más arriba hasta un camino que desaparece entre los olivos de la loma. llegamos a un prado que en primavera puede estar a la altura de las sillas de montar de jaramagos y amapolas con sus espectaculares colores. Nuevamente pedimos un esfuerzo a los caballos. Un poquito de escalada por la ladera rocosa de la loma.

 En la cima, descansaremos de nuevo pero no la vista, ya que desde aquí gozaremos de unas  espectaculares vistas de 360º.

Hacia el Oeste y Noroeste veremos, prácticamente, todo el sur de la provincia de Córdoba, mirando por encima del Pantano de Iznájar hacia los pueblos de Rute, Lucena y más allá, donde se pierde la vista en las llanuras del centro de Andalucía.

Si miramos al Norte veremos las magníficas formas de las Sierras de la Subbética, con sus sombras y sus picos. Girándonos al Este, por encima del pueblo de Loja, nos deslumbrará Granada y el resplandor de la nieve de la Sierra Nevada . Enfrente, y hacia el Sureste encontramos la Sierra de Loja, con sus propios gigantes en forma de molinos modernos, no son menos atractivos que los de Don Quijote. Y al Sur las Sierras de Villanueva del Trabuco y del Rosario, completando el círculo con El Torcal de Antequera y la Sierra de Archidona.

Aquí, en la Sierra de Campo Agro, a una altura de más de 900 m., estamos en el límite de las provincias de Córdoba y Granada.

Después de una larga sesión fotográfica seguimos la vereda que va de una punta a otra de esta loma con tan solo unos metros de anchura a cada lado, y seguimos disfrutando de las impresionantes vistas.

Posteriormente, bajaremos entre unos árboles a un olivar y tomamos el camino, cuesta abajo, que nos reúne con la ruta donde hay una torre antigua al lado de un nacimiento de agua y un abrevadero. Aquí paramos a descansar otro rato y a reponer fuerzas.

Desde este lugar recorremos unos kilómetros por un camino llano y suave donde trotamos a menudo, pasaremos varios cortijos olivareros hasta bajar a un arroyo que a veces saltamos, y galopamos cuesta arriba hasta el cercano pueblo de Ventorros de la Laguna. Atamos los caballos entre unos almendros, detrás de la casa de nuestro buen amigo Pepe, quién nos deja agua para que beban

Ya, en las afueras del pueblo, nos reunimos con el coche de apoyo que trae comida para los caballos y cualquier artículo personal que necesiten los jinetes.

Desensillamos y dejamos los caballos comiendo mientras los jinetes damos un pequeño paseo por el pueblo hasta llegar al bar/restaurante Casa Pepe, en el centro. Aquí ofrecen una gastronomía típica de la zona del poniente Granadino. Tapas y comida casera de buena calidad, incluyendo las aceitunas de la fábrica de aderezos del propio pueblo.

Después de comer, cepillamos y ensillamos los caballos, y nos encaminamos hacia una zona conocida por el nombre de Guerrero, donde de nuevo hay otras 2 opciones:

Opción 1: Dificultad baja – para todos los niveles

El Bosque: Seguimos por un camino rural de poco transito en paso y trote para volver a calentar el cuerpo después del descanso o para, mejor dicho, no calentarlo demasiado rápido en verano dadas las altas temperaturas a esta hora del día y cuidando el gasto del agua para que nos dure todo el camino.

Llegamos a un cruce en el camino y giramos a la izquierda, pasamos detrás de una nave agrícola, y bajamos a un cortijo escondido entre colinas de almendros y melocotoneros. Cruzamos un olivar y después un arroyo por un pequeño puente. Galopamos cuesta arriba y llegamos a un sendero que nos lleva a otro tipo de terreno totalmente distinto.

Por el olor a plantas aromáticas como el tomillo y la salvia sabemos que estamos de nuevo en plena naturaleza, dejando atrás los cultivación y abrazando el bosque mediterráneo en todo su esplendor. Desde aquí echamos un último vistazo a la espectacular pureza de la Sierra Nevada.

Seguimos adelante respirando el aire lleno de fragancias naturales, buscamos la salida del sendero desde un pequeño llano de olivar, donde se reencuentran las 2 opciones de esta ruta en un paraje conocido por el Cortijo del Lentisco.

Opción 2: Dificultad Alta – sólo para jinetes muy experimentados

Los Arroyos: “Donde no van ni las águilas” según el suegro de Pepe.

En este punto del camino, giramos a la izquierda buscando un árbol enorme que marca el cruce detrás de las escuelas y nos dirigimos por unos olivares al filo de lo imposible.

Buscamos un sendero, difícil de encontrar por estar escondido detrás de unos arbustos, por el cual descenderemos. Dado la resbaladiza naturaleza del terreno, piedras sueltas, chinos y la estrechura del camino nos bajaremos de los caballos y los llevaremos a diestro en fila india.

Durante un rato vamos bajando este estrecho camino que parece llevar a ninguna parte - en algunos sitios nos agachamos para pasar debajo de algunas ramas, en otros escalamos por una piedra,... - los caballos se fían de nosotros y no se ponen nerviosos aunque les cuesta un poco.

El descenso bien merece la pena.

Salimos a un camino totalmente desusado en un paraíso natural.

Un arroyo desciende por un valle poco visitado, poco conocido y totalmente salvaje donde puedes encontrar pequeñas explanadas en la curvatura del río. Árboles centenarios que vigilan en silencio el paso del tiempo que, aquí, definitivamente se ha detenido.

Podemos encontrar señales de jabalíes, tortugas y peces en el agua del arroyo. Se pueden observar a las aves rapaces haciendo círculos buscando presas, se escucha el balido de alguna oveja en la orilla de enfrente.

Se respira tranquilidad y silencio.

Poco a poco iremos buscamos el camino valle arriba, entre cañas y zarzamoras, hay tramos donde se puede trotar e incluso galopar, pero no queremos romper la magia de estar completamente inmersos en la naturaleza.

Encontramos el sitio perfecto para descansar, en el mismo arroyo, dejando beber a los caballos primero, a la sombra de los árboles, tomamos algo fresquito, y nos refugiamos del calor de la tarde.

Este sitio nos trae muchos recuerdos...

En una ruta, al cruzar el arroyo, soltamos a Sky y se equivocó de camino tomando una línea demasiado recta y casi en vertical para salir hacia arriba, afortunadamente sin consecuencias. En otra ocasión fue el escenario de mi más espectacular caída con Coco. Error de navegación, Coco se escapó y tuvimos que llamarlo a mi móvil para encontrarlo.

Estamos bajo un cortijo abandonado y tenemos que subir entre retamas y matorral para encontrar el camino que nos llevará al bosque. Sorteando chaparros y buscando claros en el bosque dirección noroeste, llegamos a lo que parece ser un camino, que nos llevará a una preciosa explanada de olivar entre enormes encinas en el paraje conocido como el Cortijo del Lentisco. Girando a la izquierda nos reunimos con la anterior opción de la ruta.

Este será el último camino que veremos durante un tiempo, posteriormente, nos escondemos en el bosque. Siguiendo cuesta arriba y cuesta abajo, un reflejo de vereda con pocas señas de ser usada, es fácil imaginar que somos las únicas personas que la conocen.

En trote y galope pasamos entre las encinas para llegar a un claro en el bosque donde es frecuente cruzarnos con un pastor y su rebaño, en esta zona hay gigantescos troncos a la sombra de los arboles que hacen muy buenos bancos para sentarnos y tomar un pequeño descanso, sobre todo para refrescarnos con un poco de agua.

Seguimos por el filo del bosque, el camino nos lleva a la sombra de los arboles entre el bosque y los campos de trigo, cuesta abajo, cuesta arriba, trotando y galopando salimos a un cruce en el camino que hemos pasado por la mañana en dirección contraria y continuamos hasta un cortijo grande, en ruinas, y los caballos se animan ya que están en terreno más conocido y saben que van de vuelta a casa.

Galopamos a lo largo de un hermoso valle, pasamos un pequeño huerto y se divide el camino. Aquí haremos el esfuerzo de galopar cuesta arriba por el filo de una loma, al llegar, otra espectacular vista, paisajes que nos rodean y campos que ya hemos transitado durante el día.

En poco tiempo nos encontramos en el Camino del Entredicho y, a la salida, en el Hotel Rural La Paloma. Atamos los caballos, y tomamos un refresco o algo parecido en este pequeño y acogedor hotel, cariñosamente atendidos por los dueños Filippo y Elena.

Ahora hacemos el último esfuerzo, o bien disfrutamos del último galope. ç

Cruzamos la carretera, y a 200 metros nos encontramos en la realenga de Málaga a Córdoba, 2 kilómetros de recta con el terreno suave y blando, salvo algunos chinos inoportunos, recomendamos gafas de protección de las baratas por si se rompen, y dejamos rienda suelta a los caballos, si hay ánimo entre los jinetes, el primero en llegar a la cumbre del camino, espera a los demás.

¡Ya falta poco!

Bajando por un camino vecinal, y pasando la finca vecina de Galván, donde observamos yeguas y potros sueltos en el campo, llegaremos a nuestro destino por un tramo de carretera antigua: Centro Ecuestre Cortijo Las Minas.

Ruta 3 – Centro Ecuestre Cortijo Las Minas – Paraje de los Cien Caños, Vva del Trabuco  (Picnic o Bar/Restaurante)

Una ruta completamente distinta a las 2 anteriores. Conoceremos campiña, lagunas, montañas, olivares y el nacimiento del río Guadalhorce.

En la Ruta 3 salimos con dirección sur hacia Salinas y nos dirigimos a la finca de Los Borbollones. Pasamos por una zona hermosa de bosque mediterráneo donde vemos los primeros indicios de fauna salvaje de la zona. Tras un hermoso trayecto entramos al pueblo de Salinas.

Trotando y galopando entre pastos llegamos a la Reserva Natural de las Lagunas de Archidona.

Subiendo entre olivos llegamos a la cima, con las primeras vistas de las lagunas.

Las Lagunas son nacimientos naturales de agua dulce procedente de la Sierra de Gibalto. Bajamos a la orilla de la Laguna Grande. Aquí observaremos gran número de aves acuáticas.

A través de un llano de flores silvestres y pastos llegamos a un mirador natural sobre la Laguna Chica. Tiene forma de 8, es más larga y estrecha, y posee abundante vegetación. Sin dudas, un enclave perfecto para la protección de algunas especies.

Dejamos trotar a nuestros caballos, entre los juncos y cañas que cubren la orilla, hasta llegar junto a una frondosa encina, donde disfrutaremos de un pequeño refrigerio para reponer fuerzas y proseguir con nuestro camino. Las generosas vistas de la Laguna Chica nos despiden con la imagen de la piedra de color púrpura, indicativo de la singularidad geolgíca de la zona.

Galopando entre olivos salimos a la carretera que une Archidona con las aldeas de Las Montoras y Mariandana. Cruzamos por unos llanos, en verano galopando por los rastrojos, en invierno por el sendero que pasa entre cultivos, llegamos al Cortijo La Rosa Alta. Aquí, los dueños, muy amablemente, nos dejan dar agua a los caballos y, a veces, podemos echar un vistazo a algún semental de Pura Raza Española, u otro caballo que tengan a la vista.

Tras abrevar a los caballos, continuamos camino hasta alcanzar una carretera que une la Fuente de la Lana con la aldea del Cortijuelo, a las afueras de Villanueva del Trabuco.

En este punto podemos escoger entre dos opciones:

Opción 1: Dificultad Media

Gibalto: Picnic en el Paraje de Los Cien Caños, nacimiento del Guadalhorce

Al cruzar la carretera, subimos, ya en serio, cuesta arriba, entre olivos, pasando algunas casas y cortijos, con la presencia de la montaña de Gibalto cada vez más cerca.

Finalmente llegamos a unos 1,100 m. de altura y nos paramos a descansar.

Las vistas son preciosas.Los llanos de la zona de Paneque y Fuente del Fresno a nuestros pies. Archidona y La Sierra de Gracia están muy por debajo de nuestra altura y parecen de juguete.

¡Cómo cambia el mundo dependiendo de desde donde lo mires!

Ahora volvemos la vista hacia la Sierra de San Jorge, frente a nosotros.

Bajamos por una buena pendiente, cortando por zonas de pastos, y, al llegar a la carretera que une Villanueva del Trabuco, Zafarraya y Alfarnate, la cruzamos y cogemos un camino que lleva por el lateral de la sierra.

Durante el trayecto de 1 kilometro, por un camino fácil, nos encontraremos con un hermoso lugar escondido debajo de la sierra: El paraje de Los Cien Caños. Aquí el agua fluye directamente de la roca antes de continuar por debajo del camino y formar el río.

Ataremos los caballos en la orilla, donde pueden pastar jugosa hierba y echar un buen descanso.

Nosotros nos reuniremos con el coche de apoyo que traerá el picnic, la comida de los caballos y demás cosas.

Tras el almuerzo reemprenderemos la marcha, rodeando la montaña a la sombra de los pinos. Un poco más adelante bajaremos por la zona conocida por Rajaestacas y cortaremos, campo a través, cruzando olivares para salir a la carretera cerca del alojamiento rural del Mesón Jabonero, y seguiremos por los olivares hasta llegar a la aldea del Cortijuelo. Desde aquí subiremos, cortando por olivares, en dirección a la Fuente de la Lana hasta encontrarnos de nuevo las 2 opciones de esta ruta a caballo.

Opción 2:  Dificultad Baja – para todos los niveles

El Cortijuelo: Bar/Restaurante, visita al paraje de Los Cien Caños

Seguimos el sentido de la carretera hacia Villanueva del Trabuco, paseando entre las sombras de los olivos durante unos 2 ó 3 kilómetros a un ritmo relajado, paso y trote, hasta llegar a la aldea del Cortijuelo. Una vez aquí, nos reuniremos con el coche de apoyo, ataremos los caballos, los desensillamos y les damos agua y comida. Nosotros nos dirigiremos al bar/restaurante del pueblo donde sirven las mejores tapas, hacen la mejor paella y ponen platos tan típicos de la gastronomía andaluza como el Choto.

Reanudamos la marcha por la carretera en dirección a Zafarraya y Alfarnate, por olivares y tramos de bosque hasta llegar al alojamiento rural del Molino Jabonero, donde cruzamos a la zona de Rajaestacas. Por aquí, buscamos un camino que nos lleve a la sierra.

Subimos, rodeando la Sierra de San Jorge, al paraje de los Cien Caños, donde el río Guadalhorce nace, literalmente, brotando de la sierra.

Descansaremos un rato, y continuaremos por un camino que nos llevará al puente del Arroyo Morales. Pasamos el alojamiento rural Cortijo Los Lobos, cruzamos campo a través por los olivares y, subiendo, nos encontramos en la carretera que une el Cortijuelo y la Fuente de la Lana.

Desde aquí las 2 opciones de la ruta se vuelven a unir.

Regresamos al Cortijo de La Rosa Alta, donde, una vez más, paramos para dejar a los caballos beber un poco de agua.

A partir de aquí acortamos, galopando por el campo, hasta que llegamos a Paneque donde paramos a tomar un refresco.

Desde Paneque hasta volver al Centro Ecuestre Cortijo Las Minas disfrutaremos cabalgando por llanos, atravesando carreterras, bosque y aldeas y galopando o trotando por una estupenda realenga como colofón a un maravilloso día a caballo.

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